Cuando mis ex-roomies y yo rifamos las habitaciones de la casa yo quise que me tocara la del espejote, la ventana era lo de menos y la alfombra una condena aparte. Resulta que el árbol que queda justo fuera de mi cuarto atrae a mucha chiruza por no llamarles gente que se pone a hablar por celular con sus parejas y me dejan basura tirada. Sólo escucho una parte de la conversación pero con eso es necesario. Olvidé decir que vivo en el centro de la ciudad en medio de un montón de negocios. Ah pues una vez escuché una conversación tan peculiar que nunca pude olvidarla. Resulta que era un chico de un pueblo de la sierra que se vino a triunfar a la capital, empleado de Tridex (un callcenter explotador de mierda). El muchacho le hablaba a su prometida un día antes de la boda, él tomaría el camión para su pueblo justo esa tarde. Él le detallaba a su novia lo que llevaba en la maleta: "sólo un pantalón negro, el de vestir, y dos de mezclilla, uno roto para matar al cochi con su papá en la posboda"
-Sí mi amor, para qué me llevo más si luego te vas a venir para acá ¿te vas a venir para acá?
El tipo seguía argumentando que Hermosillo era mejor que el pueblo. Entonces siguieron las respuestas del joven enamorado
-Me adelantaron el aguinaldo para pagar las flores y el "X" no me pagó lo que me debía. Ya sé, ya sé, se lo cobré varias veces mi amor.
Entonces comenzó la discusión al parecer y yo pensé que es verdad que en los matrimonios el dinero es lo fundamental. Vaya arrastrada que le ha pegó la mujer porque el tipo se quedó callado.
Ahora se sentó una tipeja bien vestida a decir una sarta de estupideces que me hicieron levantarme de mi camita donde estaba leyendo para verle la pinta. Tenía como unos 30 años pero hablaba como adolescente. Le decía a su novio que el "fulano" era el más guapo de la oficina y que ella no lo miraba por respeto a él y que un día se le acercó y le preguntó si podía darle un beso. Obvio que ella lo rechazó. Se me figura que empleada de la óptica de al lado porque yo también he visto a un chico guapísimo ahí. El caso es que ella hablaba y hablaba de que lo veía sólo como un compañero de trabajo y no como las demás zorras que se morían por él. Yo no sé el novio pero a mí no me engaña y claro que se muere por el tipo. Y todavía tuvo el descaro de decir que en sus adentros pensaba "qué hombre tan sexy" pero que jamás lo diría en voz alta. Pero qué mujer tan estúpida, decirle eso al novio. Seguramente le bajó la moral al pobre. Cuando yo tenga novio nunca le diré lo que pienso, nunca nunca nuca. Es una ingenuidad.
La tipa prendió su carro y se fue.